El otro día me preguntaron qué es lo que más echaba de menos. Yo dije bailar (porque es lo que más echo de menos del mundo) Luego especificaron: de estar con alguien. No tardé ni 3 segundos y mi boca ya estaba confesando: los besos. Todos los besos. Todos. Los. Putos. Besos. Desde esos primeros besos torpes, a trompicones, a tientas de cuando no te conoces... a los encuentros de lenguas, pasando por los ardientes, los ansiosos, los de despedida o los suaves acurrucados después de la explosión del cuerpo. Incluso esos pequeñitos, templados, tiernos que ocurren como si nada, de puntillas, en la convivencia cuando la cosa se afianza: esos que se posan en la mejilla o en la cabeza, o en el hombro… Lo bueno de los besos es que no tienen un espacio geográfico definido. Los puedes desparramar por donde quieras. Joder, besar y bailar me parecen dos buenos deseos para esta nueva década vital.
Comentarios
http://es.wikipedia.org/wiki/The_League_of_Extraordinary_Gentlemen
Por cortesía de Alan Moore.
Besos
¿Los hombres extraordinarios son los que tiene ración extra de ordinariez?
guizmo: pues igual yo debería ir al oculista... porque creo que discrimino (suelo ver bastantes más mujeres extraordinarias)
nalda: entonces no hay pecado en meter la mano y satisfacer la curiosidad :P
desorden: pues yo habría robado el abrigo entero... porque un bolsillo... no abriga mucho... sospecho que los hombres extraordinarios son aquellos que tienen el valor de conocerse a sí mismos y no venderse como algo que, en realidad, no son.
besitos de fin de semana,