El otro día me preguntaron qué es lo que más echaba de menos. Yo dije bailar (porque es lo que más echo de menos del mundo) Luego especificaron: de estar con alguien. No tardé ni 3 segundos y mi boca ya estaba confesando: los besos. Todos los besos. Todos. Los. Putos. Besos. Desde esos primeros besos torpes, a trompicones, a tientas de cuando no te conoces... a los encuentros de lenguas, pasando por los ardientes, los ansiosos, los de despedida o los suaves acurrucados después de la explosión del cuerpo. Incluso esos pequeñitos, templados, tiernos que ocurren como si nada, de puntillas, en la convivencia cuando la cosa se afianza: esos que se posan en la mejilla o en la cabeza, o en el hombro… Lo bueno de los besos es que no tienen un espacio geográfico definido. Los puedes desparramar por donde quieras. Joder, besar y bailar me parecen dos buenos deseos para esta nueva década vital.
Comentarios
bss
Independientemente de lo demás, el contexto, la serie, la hora de emisión... en un mundo en el que consumimos todo tan rápidamente, es valiente una escena así de larga y pausada.
Es curioso, al cabo de 20 segundos he estado apunto de parar el vide, por eso mismo, porque vivimos acelerados. Pero ha merecido la pena.
Gracias
tutti-recuerdos... (jo, con lo que me gusta a mí saber quién me escribe, sobre todo si son estas cosas) realmente una suma de eternos segundos así es valiosa, es atrevida, es escalofriante.mmua.