J. va a ver a mi madre a menudo. Yo no he ido a verla desde hace tres años. Desde el día en que la echamos. Porque ni siquiera sé dónde lo hicimos. Él tampoco, pero supongo que no le parece tan importante la precisión. Yo, sin embargo, necesito una especie de seguridad que sé que no voy a conseguir. Ese día estaba tan ida que no recuerdo nada. Sé que me dije ‘aquí, aquí que hay estoy lo otro y me servirá para orientarme cuando venga sola a llorar o a hablar con ella o a sorber silencio’ Pero no recuerdo las señales que me quería recordar a mí misma. No recuerdo nada. Y no voy. Y cualquiera diría: qué cojones importa que estés una cala o dos más allá o más acá? Y yo lo veo como algo vergonzoso… no recordar dónde coño está tu madre, qué clase de persona olvida dónde dejó a su madre? Pasan los años (así, en plural) rápido, pero el dolor no pasa casi. Y hoy, al ver todas esas putas estrellas en el espejo del piso de J. pienso en que no queda casi nadie con quie...
Comentarios
bss
Independientemente de lo demás, el contexto, la serie, la hora de emisión... en un mundo en el que consumimos todo tan rápidamente, es valiente una escena así de larga y pausada.
Es curioso, al cabo de 20 segundos he estado apunto de parar el vide, por eso mismo, porque vivimos acelerados. Pero ha merecido la pena.
Gracias
tutti-recuerdos... (jo, con lo que me gusta a mí saber quién me escribe, sobre todo si son estas cosas) realmente una suma de eternos segundos así es valiosa, es atrevida, es escalofriante.mmua.