Que no, que (aún) no estoy muerta.
Hay miedos que no se pueden cazar.
Convivir con la enfermedad es duro: sea la tuya o no.
Tener la vida de antes y la vida de ahora.
El 'yo' de antes y el 'yo' de ahora.
Enterrar al primero y aceptar (aprender a querer) al segundo.
Yo, aún no he aceptado que mi vida será corta.
Que un día no tendré familia, dinero pa techo ni pa comida.
Y que dejaré de estar.
Y seré (como soy ahora) tan invisible... que no importará.
Y mientras llega ese momento, VIVO.
Porque hasta que ese momento llegue:
yo tengo el poder.
El poder de reír cada día, de brindar con amig@s (aunque sean pocos),
de enamorarme, de leer historias maravillosas, de soñar con universos mejores,
de desparramarme conquistando el otro lado de la cama,
de tener orgasmos, de soplar velas, de hacer fotos con buenos momentos,
de notar la arena entre los dedos de los pies,
de bailar en bragas en el salón o en alguna azotea...
Y si no lo hago, en realidad ya estoy muerta.
Comentarios
darío: vivir es hoy. y ya.no tenemos poder más allá.
desorden: jajaja... eso pega más brindando con cerveza (no te digo ná) ;)