El otro día me preguntaron qué es lo que más echaba de menos. Yo dije bailar (porque es lo que más echo de menos del mundo) Luego especificaron: de estar con alguien. No tardé ni 3 segundos y mi boca ya estaba confesando: los besos. Todos los besos. Todos. Los. Putos. Besos. Desde esos primeros besos torpes, a trompicones, a tientas de cuando no te conoces... a los encuentros de lenguas, pasando por los ardientes, los ansiosos, los de despedida o los suaves acurrucados después de la explosión del cuerpo. Incluso esos pequeñitos, templados, tiernos que ocurren como si nada, de puntillas, en la convivencia cuando la cosa se afianza: esos que se posan en la mejilla o en la cabeza, o en el hombro… Lo bueno de los besos es que no tienen un espacio geográfico definido. Los puedes desparramar por donde quieras. Joder, besar y bailar me parecen dos buenos deseos para esta nueva década vital.
Comentarios
y más con esos puntos suspensivos tan bonitos...
dime la primera letra de tu nombre al menos... así descarto opciones ilusorias o me enredo los brazos de la alegría :P
gracias x
J
jjjjjo...
que sepas que me encantan las Jacintas y los Jerónimos :P
¿sabes?...no lo sé desorden... hay cosas que no se pueden explicar... pero hay pinturas cuya olor nos coloca tanto que acabamos por reventarnos las venas sin que nadie nos lo pida...
y yo te imaginaba un bandarra de ojos heroínos de esos que hacen que la chica más lista de la clase acabe dándose a cualquier cosa que apeste a alcohol y tirándose a un tío bizco para intentar que le llenen el hueco equivocado...
o igual es que este jodido puente me ha mareado mucho... perdón de todos modos
: )