nalda: recuerdo la primera vez que tomé chocolate con jengibre en francia... me sentía perdida, hueca de huesos, con frío y la lágrima al borde del ojo... con ganas de que me abrazara el mundo entero... era un momento difícil... pero me sentía viva... sentía que me movía... y eso es importante... (las segundas oportunidades tienen muy mala fama... pero a veces son como una buena caipirinha... eso sí... absténgase gente a la que le gusta abrir puertas para entrar en sitios donde no se quiere quedar) desorden: qué dices??... con las bandas multicolor y ese azulón... vamos... super molón! :P besitos verdes,
A mí me gustan las segundas oportunidades, aunque nunca se me dieron bien. De hecho, a la mayoría de la gente se les da mal eso de recobrar un camino interrumpido.
alex: para dar(/se) una segunda oportunidad hay que abandonar el orgullo y mirar a los miedos de frente... y hay pocas personas que se atrevan a arriesgar.. (y no digo que no lo entienda...pero creo que la gente se acaba perdiendo demasiadas cosas) besitos nublados,
J. va a ver a mi madre a menudo. Yo no he ido a verla desde hace tres años. Desde el día en que la echamos. Porque ni siquiera sé dónde lo hicimos. Él tampoco, pero supongo que no le parece tan importante la precisión. Yo, sin embargo, necesito una especie de seguridad que sé que no voy a conseguir. Ese día estaba tan ida que no recuerdo nada. Sé que me dije ‘aquí, aquí que hay estoy lo otro y me servirá para orientarme cuando venga sola a llorar o a hablar con ella o a sorber silencio’ Pero no recuerdo las señales que me quería recordar a mí misma. No recuerdo nada. Y no voy. Y cualquiera diría: qué cojones importa que estés una cala o dos más allá o más acá? Y yo lo veo como algo vergonzoso… no recordar dónde coño está tu madre, qué clase de persona olvida dónde dejó a su madre? Pasan los años (así, en plural) rápido, pero el dolor no pasa casi. Y hoy, al ver todas esas putas estrellas en el espejo del piso de J. pienso en que no queda casi nadie con quie...
El otro día me preguntaron qué es lo que más echaba de menos. Yo dije bailar (porque es lo que más echo de menos del mundo) Luego especificaron: de estar con alguien. No tardé ni 3 segundos y mi boca ya estaba confesando: los besos. Todos los besos. Todos. Los. Putos. Besos. Desde esos primeros besos torpes, a trompicones, a tientas de cuando no te conoces... a los encuentros de lenguas, pasando por los ardientes, los ansiosos, los de despedida o los suaves acurrucados después de la explosión del cuerpo. Incluso esos pequeñitos, templados, tiernos que ocurren como si nada, de puntillas, en la convivencia cuando la cosa se afianza: esos que se posan en la mejilla o en la cabeza, o en el hombro… Lo bueno de los besos es que no tienen un espacio geográfico definido. Los puedes desparramar por donde quieras. Joder, besar y bailar me parecen dos buenos deseos para esta nueva década vital.
Comentarios
Muak muak muakz
(las segundas oportunidades tienen muy mala fama... pero a veces son como una buena caipirinha... eso sí... absténgase gente a la que le gusta abrir puertas para entrar en sitios donde no se quiere quedar)
desorden: qué dices??... con las bandas multicolor y ese azulón... vamos... super molón! :P
besitos verdes,
besitos nublados,