J. va a ver a mi madre a menudo. Yo no he ido a verla desde hace tres años. Desde el día en que la echamos. Porque ni siquiera sé dónde lo hicimos. Él tampoco, pero supongo que no le parece tan importante la precisión. Yo, sin embargo, necesito una especie de seguridad que sé que no voy a conseguir. Ese día estaba tan ida que no recuerdo nada. Sé que me dije ‘aquí, aquí que hay estoy lo otro y me servirá para orientarme cuando venga sola a llorar o a hablar con ella o a sorber silencio’ Pero no recuerdo las señales que me quería recordar a mí misma. No recuerdo nada. Y no voy. Y cualquiera diría: qué cojones importa que estés una cala o dos más allá o más acá? Y yo lo veo como algo vergonzoso… no recordar dónde coño está tu madre, qué clase de persona olvida dónde dejó a su madre? Pasan los años (así, en plural) rápido, pero el dolor no pasa casi. Y hoy, al ver todas esas putas estrellas en el espejo del piso de J. pienso en que no queda casi nadie con quie...
Comentarios
http://es.wikipedia.org/wiki/The_League_of_Extraordinary_Gentlemen
Por cortesía de Alan Moore.
Besos
¿Los hombres extraordinarios son los que tiene ración extra de ordinariez?
guizmo: pues igual yo debería ir al oculista... porque creo que discrimino (suelo ver bastantes más mujeres extraordinarias)
nalda: entonces no hay pecado en meter la mano y satisfacer la curiosidad :P
desorden: pues yo habría robado el abrigo entero... porque un bolsillo... no abriga mucho... sospecho que los hombres extraordinarios son aquellos que tienen el valor de conocerse a sí mismos y no venderse como algo que, en realidad, no son.
besitos de fin de semana,