J. va a ver a mi madre a menudo. Yo no he ido a verla desde hace tres años. Desde el día en que la echamos. Porque ni siquiera sé dónde lo hicimos. Él tampoco, pero supongo que no le parece tan importante la precisión. Yo, sin embargo, necesito una especie de seguridad que sé que no voy a conseguir. Ese día estaba tan ida que no recuerdo nada. Sé que me dije ‘aquí, aquí que hay estoy lo otro y me servirá para orientarme cuando venga sola a llorar o a hablar con ella o a sorber silencio’ Pero no recuerdo las señales que me quería recordar a mí misma. No recuerdo nada. Y no voy. Y cualquiera diría: qué cojones importa que estés una cala o dos más allá o más acá? Y yo lo veo como algo vergonzoso… no recordar dónde coño está tu madre, qué clase de persona olvida dónde dejó a su madre? Pasan los años (así, en plural) rápido, pero el dolor no pasa casi. Y hoy, al ver todas esas putas estrellas en el espejo del piso de J. pienso en que no queda casi nadie con quie...
Comentarios
Somos así, qué se le va a hacer :-)
¡Qué ingenuos podemos llegar a ser!
Un besito y felices vacances
Luego está la carretera (en sigular). Pero la mayoría piensa que no se trata de más que una leyenda.
nalda: el auto-sabotaje debería considerarse un arma de destrucción masiva (y siempre he sabido que Roma no me gustaba). felices vacaciones a ti tb.
alex: yo creo que el poblema es que no tengo un gps que me avise de los radares ocultos que quieren ponerte la zancadilla... y soy demasiado vieja para creer en leyendas.
besitos de sobre de farmacia,