martes, marzo 06, 2007

Confesión a Truffaut



Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. si he elegido pensar y sonreír desde los cinco años, está claro que es porque prefiero asomarme a la vida a través de momentos y sonrisas.




3 comentarios:

Ulrhà dijo...

Sólo el hecho del título de tu entrada me sugiere y me fascina.
400 golpes o Una noche americana nos contemplan.

neterature dijo...

nos castigamos con palabras para luchar con palabras en un mundo de palabras y felicidad de palabras. y aún queremos más palabras.

Rick dijo...

Los reflejos siempre son mejores, deforman, no son fieles y te ocultan lo que no quieres ver. Pero pensar y sonreír son dos acciones que en muchas ocasiones es imposible que vayan de la mano.