Caramelos alucinógenos
Wa yeah! (Antònia Font)
todo es posible en una noche de estrellas de azafrán
Últimamente, no sé si por el calor o por las hojas que entran a veces por la ventana, me ha dado por rescatar algunas series que me acompañaron en algún antes. Ésta en concreto me regalaba ilusión y me hacía sentir un poquito menos rara en el loco mundo adolescente-hormonal. Hace tiempo que buscaba mi sitio. Desde entonces sé que mi sitio estará donde quiera que mis pies decidan llevarme.
(Y sigo derritiéndome al verte, David. ais)
Confieso que:
1.madrugar me puede convertir en la persona más agria del mundo.
2.me apena enormemente saber que la vida es unidireccional y que para coger un camino tienes que descartar tantos otros… y a veces me gusta pensar cómo sería mi vida si hubiera tomado cualquier otra decisión en un momento x.
3.no puedo resistirme a un chocolate con churros… mmm…
4.lo que menos me gusta de mi cuerpo es mi trasero y lo que más mis pestañas (son como persianas tras las que esconderme o desde las que asomarme y saludar al mundo: holaaa!!).
5.cuando me siento triste, voy por la calle sonriendo a toda la gente que me cruzo (a ell@s parece divertirles porque me devuelven la sonrisa y a mí me alegra ver que la gente es feliz)
6.no creo en el matrimonio, no quiero tener hij@s y sigo necesitando otro corazón revoltoso que se haga imprescindible.
7.tengo miedo a envejecer.
8.me encanta coleccionar momentos y guardarlos en un álbum etéreo que yo misma he creado en el cajón izquierdo de mi cerebro. Allí almaceno recuerdos completos, es decir, consigo conservar intacto lo visual, lo auditivo, lo olfativo, lo táctil y el sabor, claro está.
9.sé que solamente son ocho, pero confieso que no me gustan las reglas absurdas, que soy vegetariana, que duermo con lentillas, que me mola pintarme las uñas de los pies y que, a pesar de nadar como un patito, me encanta el agua. :P
¿Sabéis qué? Hoy ya me he cansado de intentar ser la inquilina perfecta, la hija perfecta, el cuerpo perfecto, la estudiante perfecta, la amante perfecta, la amiga perfecta, la novia perfecta... en definitiva, hoy me rindo... no soy superwoman y prometo no volver a intentarlo nunca.
Hace un tiempecito que ya no vivo con mis antiguas compis de piso y echo de menos nuestras largas conversaciones de mujeres desesperadas, insatisfechas, tristes, dubitativas...